2 de noviembre
Las uñas estriadas son una alteración ungueal frecuente que se caracteriza por la aparición de líneas o surcos en la superficie de las uñas. Aunque en muchos casos forman parte del proceso natural de envejecimiento o están relacionadas con factores externos, también pueden deberse a determinados hábitos de cuidado o a otras condiciones que conviene tener en cuenta.
En este artículo explicamos qué son las uñas estriadas, cuáles son sus causas más habituales y cómo fortalecer las uñas mediante cuidados diarios.
¿Qué son las uñas estriadas?
Las uñas estriadas se caracterizan por la presencia de líneas o surcos que alteran la superficie ungueal y hacen que parezca menos lisa o uniforme. Estas marcas pueden variar en profundidad, longitud y orientación, y su aparición puede estar relacionada con el envejecimiento, los hábitos de cuidado o distintos factores que afectan al crecimiento de la uña. Por ello, distinguir entre estrías verticales y horizontales puede ayudar a comprender sus posibles causas.
Estrías verticales
Son las más habituales y se extienden desde la cutícula hasta el borde libre de la uña, formando líneas o pequeños surcos paralelos. Suelen hacerse más visibles con la edad, debido a los cambios naturales que se producen en el crecimiento y la estructura de la uña. Cuando estas estrías son pronunciadas y se acompañan de uñas frágiles o quebradizas, puede hablarse de onicorrexis, un término médico que describe este tipo de alteración ungueal.
Estrías horizontales
Las estrías horizontales son líneas o surcos que atraviesan la uña de un lado a otro. Son menos frecuentes que las verticales y, en algunos casos, pueden reflejar una interrupción temporal del crecimiento ungueal, por ejemplo, tras una enfermedad o un traumatismo. Por ello, si aparecen de forma repentina, se acompañan de cambios de color o afectan a varias uñas, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar su posible causa y determinar si necesitan una evaluación específica.
Uñas estriadas, uñas débiles y uñas quebradizas: ¿qué relación hay?
Las estrías pueden aparecer junto con otros signos de fragilidad ungueal, como uñas que se astillan, se descaman por el borde libre o pierden su brillo natural. Estas alteraciones pueden estar relacionadas y, cuando se presentan de forma conjunta, se engloban dentro del llamado síndrome de las uñas frágiles, caracterizado por una mayor debilidad de la lámina ungueal y una menor resistencia frente a las agresiones externas. Por eso, las uñas estriadas, débiles o quebradizas no siempre son problemas independientes, sino manifestaciones que pueden compartir un mismo origen.
Dentro de este síndrome se distinguen dos alteraciones principales, que pueden aparecer por separado o de forma simultánea:
- Onicorrexis. Se caracteriza por la presencia de estrías o surcos longitudinales que recorren la uña desde la base hasta el borde libre. Se relaciona con alteraciones en la estructura de la lámina ungueal y puede acompañarse de una mayor fragilidad. Como estas irregularidades se originan durante la formación de la uña en la matriz, limar la superficie no soluciona el problema de fondo. La mejoría se aprecia a medida que crece la uña nueva.
- Onicosquisis. Consiste en la separación de las capas de la uña, que suelen desprenderse en láminas finas por el borde libre. Este fenómeno se asocia a una pérdida de cohesión entre las distintas capas de la lámina ungueal y puede verse favorecido por la exposición repetida al agua, los cambios de humedad, los detergentes y otros agentes irritantes.
Causas de las uñas estriadas y quebradizas
Las uñas estriadas y quebradizas pueden deberse a distintos factores que, en muchos casos, se combinan entre sí. Algunos, como el envejecimiento, forman parte de los cambios naturales del organismo. Otros están relacionados con los hábitos de cuidado, la exposición a productos agresivos o determinadas condiciones de salud. Conocer su posible origen ayuda a elegir los cuidados más adecuados y a evitar que la fragilidad empeore.
El paso del tiempo
Con la edad, el crecimiento de las uñas puede volverse más lento y su superficie perder parte de su brillo y uniformidad. También es habitual que aparezcan estrías longitudinales, es decir, líneas que recorren la uña desde la base hasta el borde libre.
Estos cambios suelen formar parte del envejecimiento natural de la lámina ungueal. Aunque no siempre es posible evitarlos, mantener las uñas hidratadas y protegerlas de las agresiones externas puede ayudar a mejorar su aspecto y reducir el riesgo de roturas.
La pérdida de hidratación de la uña
La hidratación influye en la flexibilidad y la resistencia de las uñas. Cuando la lámina ungueal pierde agua, puede volverse más rígida y quebradiza, por lo que aumenta la probabilidad de que se astille o se rompa.
Además, los cambios repetidos de humedad pueden debilitar su estructura. Mojar las manos con frecuencia y dejar que se sequen una y otra vez favorece la expansión y contracción de las capas de la uña, lo que puede facilitar que se separen. Por eso, además de evitar la exposición innecesaria al agua, es importante secar bien las manos e hidratarlas después del lavado.
Los productos de limpieza y el contacto frecuente con el agua
Los detergentes, la lejía y algunos disolventes pueden deteriorar la superficie de las uñas y debilitar la unión entre sus distintas capas. Este efecto se acentúa cuando el contacto con estos productos es habitual y no se utilizan medidas de protección.
Por este motivo, la fragilidad ungueal puede ser más frecuente en personas que trabajan en tareas de limpieza, peluquería o determinadas actividades sanitarias, así como en quienes realizan labores domésticas con las manos expuestas de forma continuada al agua y a productos irritantes.
Utilizar guantes adecuados y aplicar una crema hidratante después de realizar tareas que expongan las manos a la humedad ayuda a reducir estas agresiones.
Las manicuras agresivas
Las manicuras permanentes y otros procedimientos que requieren pulir la superficie de la uña o retirar el esmalte con productos intensos pueden contribuir a su debilitamiento, especialmente cuando se repiten con frecuencia.
El limado excesivo desgasta la lámina ungueal, mientras que algunos componentes de los productos de manicura pueden provocar irritación o reacciones alérgicas. La retirada del esmalte, sobre todo si se raspa o se fuerza el desprendimiento, también puede levantar las capas superficiales de la uña.
Cuando aparecen estrías, descamación o roturas frecuentes, conviene espaciar las manicuras y dejar que las uñas se recuperen antes de volver a someterlas a estos procedimientos.
El frío, la calefacción y los ambientes secos
Las bajas temperaturas y el aire seco de los espacios interiores pueden favorecer la deshidratación de la piel y las uñas. Durante los meses de invierno, la exposición al frío en el exterior y a la calefacción en interiores puede hacer que las uñas se resequen y se vuelvan más frágiles.
Para minimizar este efecto, resulta útil proteger las manos con guantes al salir, mantener una hidratación regular y evitar la exposición prolongada a ambientes muy secos cuando sea posible.
Los hábitos que dañan las uñas
Algunos gestos cotidianos pueden debilitar las uñas sin que nos demos cuenta. Morderlas, arrancar los padrastros, retirar las cutículas o utilizarlas para abrir envases y raspar superficies puede dañar tanto la lámina ungueal como la piel que la rodea.
Tampoco es recomendable pulir la superficie para disimular las estrías. Aunque puede mejorar temporalmente su aspecto, este procedimiento elimina parte de la capa externa y puede dejar la uña todavía más fina y vulnerable.
Lo más adecuado es limarlas con suavidad para darles forma y evitar cualquier práctica que las desgaste innecesariamente.
La alimentación y las carencias nutricionales
Una alimentación variada y equilibrada aporta los nutrientes que el organismo necesita para formar unas uñas saludables. Algunas carencias, como la falta de hierro, pueden estar relacionadas con una mayor fragilidad ungueal, aunque las estrías por sí solas no permiten identificar un déficit nutricional.
También conviene aclarar que el calcio no es el principal responsable de la dureza de las uñas. Su resistencia depende, sobre todo, de la estructura de la queratina y de la organización de los componentes que forman la lámina ungueal.
Si las uñas se vuelven frágiles sin una causa evidente o el cambio se acompaña de otros síntomas, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario antes de tomar suplementos por cuenta propia.
Las enfermedades y algunos tratamientos médicos
En ocasiones, las estrías y la fragilidad ungueal están relacionadas con una afección que requiere valoración médica. Entre las posibles causas se encuentran algunas enfermedades de la piel, como la psoriasis, el eccema o el liquen plano; las infecciones por hongos; la alopecia areata y determinadas alteraciones del tiroides.
Algunos tratamientos farmacológicos, incluidas ciertas terapias oncológicas, también pueden provocar cambios en las uñas.
Por eso, si las estrías aparecen de forma repentina, afectan de manera llamativa a una sola uña o se acompañan de cambios de color, dolor u otras alteraciones, conviene consultar para determinar su origen.
Cómo fortalecer las uñas con cuidados diarios

La mejor estrategia consiste en protegerlas de las agresiones que las debilitan y mantener unos hábitos de cuidado constantes. Estos hábitos ayudan a mantenerlas en mejores condiciones:
- Hidratar las manos después de cada lavado. Aplicar una crema hidratante tras lavarse las manos ayuda a reducir la sequedad de la piel y de la zona que rodea las uñas. Conviene extender el producto también sobre las cutículas y repetir la aplicación cuando las manos estén especialmente secas.
- Utilizar guantes durante las tareas en las que se expongan las manos a la humedad o tareas agresivas. Para fregar, limpiar o trabajar con productos químicos, los guantes adecuados ayudan a reducir el contacto con el agua y las sustancias irritantes. Si se utilizan durante periodos prolongados, es importante mantener las manos secas y cambiar los guantes cuando se acumule humedad. Después de la tarea, conviene secar bien las manos e hidratarlas.
- Mantener las uñas a una longitud cómoda. Las uñas largas tienen más posibilidades de engancharse y romperse cuando son frágiles. Llevarlas cortas o moderadamente cortas reduce los traumatismos y ayuda a prevenir grietas y desdoblamientos en el borde libre.
- Limar con suavidad y en una sola dirección. Una lima de grano fino puede ayudar a dar forma a la uña sin dañarla en exceso. Es preferible realizar movimientos suaves en un mismo sentido y evitar el limado de la superficie, ya que puede adelgazar la lámina ungueal.
- Respetar las cutículas. La cutícula contribuye a proteger la zona donde se forma la uña. Cortarla o empujarla de manera insistente puede provocar pequeñas lesiones y aumentar el riesgo de irritación o infección. Lo más recomendable es mantener esta zona cuidada sin manipularla en exceso.
- Seguir una alimentación equilibrada. Una dieta variada proporciona proteínas, vitaminas y minerales necesarios para el crecimiento normal de las uñas. Si existe sospecha de una carencia nutricional, un profesional sanitario puede valorar si es necesario realizar pruebas o recomendar un suplemento específico.
- Proteger las manos del frío y la sequedad. En invierno, utilizar guantes en el exterior y aplicar crema hidratante con regularidad ayuda a limitar la pérdida de humedad y a reducir el deterioro asociado a los cambios ambientales.
- Utilizar productos específicos para fortalecer las uñas frágiles. Incorporar un producto formulado para uñas frágiles o quebradizas puede ayudar a proteger la lámina ungueal y mejorar su resistencia frente a las agresiones cotidianas. Algunos fortalecedores contienen ingredientes que contribuyen a mejorar la protección y el aspecto de la uña.
La constancia es fundamental. Mantener estos cuidados durante varias semanas y meses permite que la uña nueva crezca en mejores condiciones y facilita valorar si las medidas están dando resultado.
Cómo mejorar el aspecto de las uñas estriadas
Como las estrías se forman en la matriz, no hay forma de eliminarlas de la uña que ya ha crecido. Lo que sí es posible es evitar que se acentúen, favorecer que la uña nueva salga en mejores condiciones y suavizar su aspecto mientras tanto.
Dar descanso a la manicura permanente
Si las uñas están débiles o estriadas, es recomendable evitar el esmaltado permanente y optar por una manicura tradicional con productos adecuados. Suspender o espaciar las sesiones reduce la agresión repetida del pulido, los acrilatos y la acetona.
Retirar el esmalte con delicadeza
Conviene usar un quitaesmaltes respetuoso, preferiblemente oleoso y sin acetona, enjuagar después las manos con agua y jabón y aplicar hidratación.
Tener paciencia con la uña nueva
Los cambios se aprecian en la zona nueva, junto a la cutícula. Las uñas de las manos tardan varios meses en renovarse del todo y las de los pies, bastante más, así que conviene mantener las rutinas con constancia, y resistir la tentación de pulir la superficie, antes de valorar resultados.
Cuándo acudir al médico por unas uñas estriadas
Las estrías verticales leves que aparecen progresivamente en varias uñas suelen estar relacionadas con cambios habituales de la edad y no siempre indican un problema de salud. Sin embargo, hay situaciones en las que conviene solicitar una valoración médica para descartar otras causas.
Es recomendable consultar si las estrías aparecen de repente, son muy profundas o afectan únicamente a una uña sin que exista un traumatismo que lo explique. También conviene prestar atención a los surcos horizontales, los cambios llamativos en el grosor o la forma de la uña y las alteraciones de color que no desaparecen a medida que crece.
Una línea o mancha oscura nueva, especialmente si no se puede relacionar con un golpe, debe ser evaluada por un profesional sanitario. Aunque existen causas benignas, algunos cambios de pigmentación requieren una valoración específica para descartar lesiones que necesitan tratamiento.
También es importante consultar si aparece dolor, enrojecimiento, hinchazón o supuración alrededor de la uña, o si la fragilidad persiste pese a mantener unos cuidados adecuados. Si además existen otros síntomas, el profesional podrá valorar si hay alguna enfermedad de la piel, una infección, una alteración hormonal o una carencia nutricional que explique los cambios.
La consulta no significa necesariamente que exista un problema importante, pero permite identificar la causa y elegir el tratamiento más apropiado cuando sea necesario.
Bibliografía
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- Gaviria Barrera, M. E. y Gómez Vargas, L. M. (2016). Síndrome de uñas frágiles. Medicina Cutánea Ibero-Latino-Americana, 44(2), 79-88. https://www.medigraphic.com/pdfs/cutanea/mc-2016/mc162b.pdf
- Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). (2024). Las uñas, dolencias y tratamientos. https://www.cofm.es/es/blog/unas-dolencias-tratamientos/
- Mayo Clinic. (2026). Uñas de las manos: lo que debe y no debe hacer para tener uñas sanas. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/adult-health/in-depth/nails/art-20044954
Urgo Uñas Frágiles Fortalecedor Filmogel
Urgo Uñas Frágiles Fortalecedor Filmogel es un endurecedor de uñas que actúa como tratamiento de las uñas quebradizas. Es un esmalte de uñas fortalecedor que actúa sobre las uñas frágiles o que se astillan con facilidad.
Preguntas frecuentes sobre las uñas estriadas
Lo más frecuente es que las estrías verticales se deban al envejecimiento natural de la uña, cuyo recambio celular cambia con los años. También pueden contribuir la pérdida de hidratación de la lámina, el contacto repetido con agua y productos de limpieza, las manicuras agresivas y los hábitos que dañan la uña. Si las estrías son horizontales, cambian de color o aparecen de forma repentina, es mejor consultar con un profesional sanitario.
No exactamente, aunque suelen ir de la mano. Las estrías verticales (onicorrexis) y el desdoblamiento de la punta en capas (onicosquisis) son dos expresiones del síndrome de uñas frágiles y pueden aparecer a la vez. Se puede tener estrías sin que las uñas se rompan, pero cuando hay fragilidad es habitual que ambos signos coexistan.
No necesariamente. Las estrías verticales son muy comunes con la edad y por sí solas no indican una carencia. Es cierto que una alimentación desequilibrada o ciertos déficits pueden contribuir a la fragilidad de las uñas, pero atribuirlo todo a la falta de calcio o de vitaminas es una simplificación. Si sospechas una carencia, lo adecuado es que un profesional sanitario lo valore.
Las estrías de la parte de la uña que ya ha crecido no desaparecen del todo, porque se forman desde la matriz. Lo que sí se puede hacer es evitar que empeoren, contribuir a que la uña nueva salga en mejores condiciones protegiéndola de lo que la daña y suavizar su aspecto con una manicura cuidadosa y cosméticos adecuados.
Lo más eficaz es combinar varias medidas: hidratar las manos tras cada lavado, usar guantes en las tareas húmedas o agresivas, mantener las uñas cortas, limarlas con una lima de cartón y siempre en el mismo sentido, respetar las cutículas, cuidar la alimentación y dar descanso a las manicuras permanentes. Los resultados se ven en la uña nueva y requieren constancia, porque recuperar una uña puede tardar hasta aproximadamente un año.
Sí, siempre que se use junto con unos hábitos de cuidado adecuados. Un fortalecedor de uñas forma una capa sobre la superficie que ayuda a proteger la lámina y a reducir las roturas, pero no cambia el origen de las estrías ni sustituye a la consulta médica si hay otros síntomas.
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